Galapagos blackberry

Islas Galápagos: La mora invasora es casi omnipresente


Islas Galápagos (Ecuador), EFE. – Aunque no se sabe cómo ni cuándo llegó la zarzamora a las Islas Galápagos, se ha extendido ampliamente y supone una amenaza tanto para la flora como para la fauna, y parece haber llegado para quedarse.

Esta planta se encuentra en las zonas más altas y ha sido una amenaza para las especies endémicas.

Es una especie en su estado natural y compite con otras especies en el (continente sudamericano). Así que no se vuelve agresiva. El problema de Galápagos es que no tenía competidores cuando se introdujo y se apoderó de un espacio ecológico». dijo a Efe Diego Ortiz, investigador de ecología de la Universidad San Francisco de Quito.

Ortiz, coordinador de «Barcode Galápagos», un proyecto de ciencia ciudadana que desde hace un año recoge muestras de suelo y agua con ADN de especies marinas para crear un inventario de la flora, fauna y geología de estas remotas islas volcánicas, dijo que la planta de mora cubre todo el terreno donde crece.

Ortiz dijo que «crea una barrera invisible en la superficie y por debajo que impide el desarrollo de otras especies endémicas».

La más común de las cuatro moras que se encuentran en Galápagos es el Rubus niveus, una especie que procede del sur de Asia.

La mora de Galápagos

Al parecer, se introdujo en el archipiélago para ser utilizada como empresa agrícola antes de que la gente se diera cuenta de sus posibles efectos y antes de que se aplicaran estrictas medidas de bioseguridad para evitar la entrada de especies invasoras.

En la isla Santa Cruz de Galápagos, la Fundación Charles Darwin afirma que las semillas de la planta son viables durante al menos cuatro años más en el suelo y pueden ser diseminadas por roedores o pájaros que comen sus frutos.

Según el Galapagos Conservation Trust, el mayor problema es el gran volumen de semillas que producen las plantas. Pueden llegar a ser hasta 7.000 por metro cuadrado.

Su impacto en el ecosistema va más allá de la «conquista» del suelo, el desarrollo agrícola o el desplazamiento de la flora de otras especies.

Debido a su gran tamaño, (más de 50 cm de alto – 20 pulgadas de ancho – y 120 cm de ancho – las plantas de mora forman una gruesa barrera para permitir el paso de la fauna.

Las tortugas de Galápagos son una de las especies más afectadas. También se las conoce como «jardineras», ya que defecan millones y millones de semillas en sus lentas migraciones entre islas. Esto ayuda a renovar los distintos ecosistemas.

Ortiz afirmó que las moras «obstruyen el paso de los animales y dificultan estos procesos ecológicos».

Según el investigador, las plantas de mora en esta fase son casi imposibles de erradicar.

Ortiz se refirió a una planta que ha derrocado al gobierno del archipiélago en sólo tres décadas. EFE


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